Luxemburgo, situado en el corazón de Europa, es uno de los principales centros financieros internacionales. Capital de la banca privada de la UE, este país constituye el mayor centro de administración y gestión de fondos de inversión fuera de EEUU y es el lugar idóneo para la implantación del sector de seguros de vida a nivel transfronterizo y paneuropeo.

La ubicación de Lombard en Luxemburgo proporciona cuatro ventajas principales a los inversores:

Una jurisdicción reglamentaria segura en el país de residencia

Tradicionalmente, la mayoría de los grandes inversores han invertido en centros financieros ubicados en paraísos fiscales buscando con ello la confidencialidad y las posibles ventajas impositivas. Además de la no existencia de reglamentación y la falta de protección al inversor, los paraísos fiscales han sido objeto de numerosos ataques por parte de los legisladores europeos y de organismos internacionales como la OCDE. El resultado ha sido que de la confidencialidad se ha pasado a la revelación de información. Además la inversión en los paraísos fiscales ha dejado de ser ya una buena opción para el inversor porque supone la posibilidad de poner en peligro su patrimonio sin con ello conseguir a cambio ningún beneficio real o sostenible.
Por el contrario, las leyes luxemburguesas se rigen por directivas europeas que requieren tanto de una estricta supervisión, como de una serie de estrictos controles financieros que ofrecen a los inversores un sistema seguro en el país de residencia.

Un marco fiscal eficiente

Todos los intereses, dividendos y plusvalías dentro de un seguro de vida luxemburgues se reinvierten libres de impuestos. Además es posible reclamar algunos impuestos de retención en origen en los países que hagan este tipo de deducción. Aunque la situación fiscal del asegurado dependerá en última instancia de las normas del país de residencia, las exenciones de impuestos de los fondos de seguros de vida luxemburgueses representan, no obstante, una ventaja decisiva.

El sistema de protección a los inversores exclusivo del Gran Ducado de Luxemburgo

Las leyes luxemburguesas proporcionan una protección máxima a los titulares de pólizas de seguros de vida. La piedra angular de este sistema de protección del inversor consiste en el requisito legal de que todos los activos del cliente se encuentren depositados en un banco depositario independiente autorizado por el regulador estatal de Luxemburgo, el Commissariat aux Assurances (CAA). Este requisito es conocido como el “Triángulo de Seguridad”.

Este sistema garantiza una separación jurídica entre por una parte los activos de los clientes y, por otra, los accionistas y acreedores de la compañía de seguros. Además, el banco depositario deberá “segregar” los activos de los clientes y está obligado por ley a proteger dichos activos en nombre de los tomadores.

Privacidad

Las leyes luxemburguesas garantizan una máxima confidencialidad. Constituye un delito grave para cualquier institución financiera divulgar cualquier tipo de información sobre sus clientes a terceros, excepto en casos relacionados con actividades delictivas. Si bien la confidencialidad no representa en sí misma ventaja alguna en lo que se refiere a la protección o planificación del patrimonio, sí proporciona por el contrario a los inversores, a menudo personas de alto nivel económico, la privacidad individual, a lo que con toda justificación consideran que tienen derecho.